El consumo de carne vacuna atraviesa uno de sus niveles más bajos de los últimos años, en un escenario marcado por una menor faena de hacienda y un poder adquisitivo que limita las compras de los consumidores. Aunque los precios de los cortes bovinos mostraron mayor estabilidad en los últimos meses, la demanda no logra recuperarse y el pollo y el cerdo ganan espacio como alternativas de menor costo.
Los datos de la industria muestran la magnitud del retroceso. De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), agosto cerró con una caída interanual del 12,9% en la faena. Según la entidad, se trató del peor registro para ese mes en los últimos 47 años.
La menor disponibilidad de hacienda también tiene su correlato en el consumo. CICCRA estimó una baja cercana al 10% en los primeros ocho meses del año. En términos per cápita, esto implica que los argentinos consumieron alrededor de cinco kilos menos de carne vacuna en el último año.
El comportamiento del mercado interno contrasta con el de las exportaciones, que mantienen una tendencia creciente. Sin embargo, ese incremento de los embarques no modifica la situación que enfrentan los consumidores que compran carne para el consumo cotidiano.
Una estabilidad de precios que no alcanza
Durante los primeros meses de 2026, el precio de la carne vacuna tuvo una recomposición significativa. Según CICCRA, en abril los cortes bovinos acumulaban una suba interanual del 58,7%, frente a una inflación general del 32,4%. Entre los principales cortes, el asado había registrado un incremento del 62,7% en doce meses, mientras que cuadril, paleta, carne picada y nalga también presentaban aumentos superiores al 56%.
Después de ese período comenzó una etapa de mayor estabilidad tanto en los mostradores como en el precio de la hacienda comercializada en el Mercado Agroganadero de Cañuelas. Los valores dejaron de avanzar al ritmo de los primeros meses del año y algunos cortes incluso registraron bajas puntuales.
El cambio de escenario, sin embargo, no alcanzó para recuperar el consumo y el incremento acumulado durante los primeros meses del año impactó sobre el presupuesto de los hogares y modificó las decisiones de compra.
Los cortes que más aumentaron
El último relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) mostró una baja de 0,3% en el precio promedio de la carne vacuna en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), hasta los $18.431 por kilo. El comportamiento fue diferente en las otras carnes: el precio del cerdo aumentó 2% durante el período relevado, mientras que el pollo permaneció estable.
La baja puntual de agosto, sin embargo, no modifica el incremento acumulado durante el año. La carne vacuna registró una suba del 51,8% en los primeros ocho meses de 2026, casi 20 puntos porcentuales por encima de la inflación general. En agosto, los mayores aumentos se observaron en cortes como nalga, lomo y matambre, además de la media res. En sentido contrario, registraron bajas el vacío, cuadril, paleta, carnaza común y colita de cuadril.
Con una faena que se encuentra por debajo de los niveles del año pasado y un consumo interno que todavía no recupera terreno, el mercado de la carne vacuna enfrenta los próximos meses con dos variables centrales: la disponibilidad de hacienda y la capacidad de compra de los consumidores