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Carne de burro: ¿Un nuevo planteo productivo o una opción económica a los vacunos?

Carne de burro: ¿Un nuevo planteo productivo o una opción económica a los vacunos?
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Una experiencia piloto en el sur de la Patagonia comenzó a instalar en la agenda de los medios opciones no tradicionales de producción y consumo de carne. Es el caso de la carne de burro, que empezó a ganar visibilidad en las últimas semanas, con un primer ensayo de comercialización en la provincia de Chubut que despertó interés entre productores y consumidores.

Si bien se trata de una experiencia de corte productivo, no se debe perder de vista en qué momento se conoce. El consumo de carne vacuna –tras los fuertes aumentos de finales de 2025 y el primer trimestre de este año- cayó a mínimos históricos.

La iniciativa se desarrolló en la zona de Punta Tombo, donde el productor Julio Cittadini comenzó a ofrecer cortes a un valor cercano a los $7.500 por kilo. La propuesta generó un fuerte revuelo mediático por su carácter novedoso y por la respuesta inicial del mercado: en la primera experiencia de venta, el stock disponible se agotó en poco más de un día.

El desarrollo de esta carne se vincula con las condiciones del territorio patagónico. En campos donde la actividad ovina registra una retracción y la ganadería vacuna presenta limitaciones, el burro aparece como una especie adaptada a la estepa, con capacidad de sostener sistemas productivos en ambientes de mayor exigencia.

Según los impulsores del proyecto, la carne de burro presenta características comparables a la vacuna en textura y en tipos de corte, lo que permite su incorporación en preparaciones habituales. Este aspecto forma parte de las estrategias para facilitar su aceptación en el consumo.

Otro punto que enarbolan quienes defienden este modelo es que la propuesta no plantea un reemplazo de las carnes tradicionales, sino una ampliación de la oferta. En ámbitos rurales, el consumo de carnes no convencionales forma parte de prácticas existentes, aunque su ingreso a circuitos comerciales más amplios implica un cambio en la escala de producción y comercialización.

La carne vacuna, con números en rojo

En los últimos días, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) calculó que, en el primer trimestre del año, el consumo tuvo una caída interanual de 10%. Si el análisis se extiende a los últimos doce meses, la caída fue menor: un 3,7%.

De este modo, cada argentino consumió en promedio durante este período unos 47,3 kilos, que medido en kilos fueron casi dos kilos con respecto a 2025.  En el primer trimestre del año, CICCRA estimó que la producción de carne vacuna fue de  700.190 toneladas, un 5,1% menor al total producido entre enero y marzo del año pasado.

Al medir los precios de venta al público, desde la entidad afirmaron que las subas fueron lideradas por la carne picada común (8,4% mensual; $ 10.24,5 por kilo), seguidas por la paleta (8,0%; $ 17.088,5); nalga (7,7%; $ 22.100,6) y por el cuadril, una suba de 7,7% a un valor de $ 21.309,3 por kilo.

Por su parte, el precio del asado aumentó 5,5% ($ 17.784,8 por kilo). Y en el caso de las hamburguesas congeladas, la suba fue de 6% mensual, unos $ 7.268 la caja por 4 unidades.